El año en que lo perfecto dejó de convencer
- Silvana Noya

- 22 jun
- 1 min de lectura
Durante años, diseñar bien significó diseñar sin fricciones: todo prolijo, todo neutro, todo "optimizado". En 2026 esa lógica empezó a fallar, porque cuando todas las marcas se ven igual de pulidas, lo pulido deja de diferenciar.
Qué dicen las tendencias (y qué significan en criollo)
"Imperfect by design", naive design, estética DIY, neobrutalismo: distintos nombres para el mismo movimiento de fondo, una preferencia creciente por lo honesto sobre lo hiperproducido. En paralelo, los sistemas de identidad se vuelven adaptables en lugar de rígidos, y el diseño empieza a pensarse en movimiento, no solo en estático.
El caso del sector industrial: cuándo pulir y cuándo no
En construcción, ingeniería y maquinaria pesada, el contenido "sin pulir" — una foto real de obra, un testimonio sin guion — genera más cercanía que el render perfecto. Pero eso no aplica a todo: la ficha técnica y la propuesta comercial siguen necesitando precisión absoluta.
Cómo decidir qué registro usar en cada canal
La pregunta guía es simple: ¿este contenido sostiene una decisión de compra de alto valor, o construye cercanía cotidiana? Para lo primero, pulcritud. Para lo segundo, autenticidad visible. Una marca que distingue bien entre ambos registros se siente viva; una que no, se siente plantilla.
